
La acusación contra Raúl Castro y el despliegue naval en la región elevan la tensión en torno a La Habana, mientras crecen las especulaciones sobre los próximos movimientos de Washington
Estados Unidos ha vuelto a mover ficha. A lo largo de la semana, el Departamento de Justicia de EEUU decidió presentar cargos penales contra el expresidente cubano, Raúl Castro, por delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidense y destrucción de una aeronave. Hechos que tuvieron lugar hace 30 años, y que evocan a la estrategia seguida previamente por la Administración Trump en Venezuela. A principios de 2026, y tras una intensa campaña de presión, las fuerzas estadounidenses irrumpieron en el país latinoamericano, capturando a Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores, quienes permanecen detenidos en una prisión neoyorquina a la espera de juicio.
En paralelo, el pasado jueves Estados Unidos confirmó la llegada al Caribe del Grupo de Ataque del portaaviones Nimitz, un movimiento que puede leerse como un nuevo gesto de presión sobre el Gobierno cubano. La maniobra, sumada a los cargos presentados contra Castro, ha alimentado las especulaciones sobre una eventual intervención. Washington ya recurrió a una lógica similar en Venezuela y, más recientemente, en la ofensiva contra Irán, donde no dudó en reafirmar su poder regional mediante el despliegue de buques militares.
Así es el USS Nimitz
Junto al USS Nimitz (CVN 68) se ha desplazado al Caribe su grupo aéreo, formado por distintos aviones y helicópteros, como cazas, aeronaves de vigilancia y equipos de guerra electrónica. En el grupo de ataque también viajan el USS Gridley, un destructor lanzamisiles, y el USNS Patuxent, un buque encargado de tareas de abastecimiento.
USS Nimitz se ha convertido en uno de los portaaviones más emblemáticos de la Armada de EE UU, y una de las mayores expresiones del poder naval estadounidense. En servicio desde 1975, es el buque que da nombre a la clase Nimitz, una de las familias de portaaviones nucleares más importantes. Construido por Newport News Shipbuilding, en Virginia, el portaaviones fue bautizado en honor al almirante Chester W. Nimitz, comandante de la Flota del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus dimensiones explican por qué este tipo de embarcaciones suelen definirse como auténticas bases aéreas flotantes. El USS Nimitz mide unos 333 metros de eslora, con una manga de alrededor 40 metros en la línea de flotación y una cubierta de vuelo que alcanza aproximadamente los 77 metros de ancho. Su desplazamiento ronda las 100.000 toneladas a plena carga.
El buque está propulsado por dos reactores nucleares y cuenta con cuatro ejes de propulsión, lo que le permite superar los 30 nudos de velocidad (55 kilómetros por hora). A bordo pueden viajar más de 5.000 personas entre la tripulación del barco y el personal del ala aérea. Esta puede incluir cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk, entre otros.
Fuente: La Razón





