
El secretario de Estado de EEUU Marco Rubio, admite la posibilidad de un acuerdo en las próximas horas
A punto de cumplirse tres meses desde el inicio de la campaña militar estadounidense e israelí contra el régimen iraní, Teherán y Washington dieron en las últimas horas señales alentadoras -no exentas de contradicciones- sobre la posibilidad de un acuerdo que permita poner fin definitivo a la contienda. La República Islámica es consciente de las prisas de la Administración Trump por pasar página definitiva del conflicto y de que su supervivencia política es un hecho, y venderá lo más caro posible el eventual acuerdo al que las dos partes parecen condenados sin que el espectro de una vuelta a las andadas se disipe del todo.
Lo cierto es que el sábado volvió a vivirse una jornada de intensa actividad diplomática marcada por la visita del jefe del Ejército pakistaní -Islamabad ha jugado desde el principio de la crisis el principal actor mediador-, el general Asim Munir, a la capital iraní, donde mantuvo varios encuentros con miembros del régimen iraní, y por los contactos telefónicos entre los líderes de las cancillerías de media docena de países implicados en las negociaciones. Según fuentes militares pakistaníes, los encuentros mantenidos por el general Munir en la capital iraní fueron “altamente productivos”.
Además, Teherán dejó constancia de la ronda de conversaciones mantenidas por el titular de su diplomacia, Abbas Araqchi, con sus homólogos de Qatar, Omán y Turquía. Mientras tanto, el presidente de EE UU, Donald Trump, y el emir de Qatar, Mohamed bin Abdulrraman al Thani, conversaban por teléfono a fin de acercar posturas sobre la crisis con Irán.
Entretanto, el Gobierno iraní volvió a insistir en sus líneas rojas. A través del portavoz de la Cancillería, Esmail Baqei, el régimen de los mulás reiteró una vez más ayer que no tiene intención de discutir con la Administración Trump el estatus del estrecho de Ormuz -la arteria marítima, por la que transita normalmente el 20% del crudo y el gas mundiales, se encuentra en estos momentos bloqueada y bajo control de Teherán- ni su programa nuclear, “al menos en este punto de las negociaciones”.
Aunque aseveró que las dos partes se encuentran a día de hoy “más cerca” de aceptar los términos de “un posible borrador”, el vocero del Ministerio de Exteriores iraní puso de relieve que las diferencias de cuestiones a tratar y plazos para hacerlo sigue siendo enormes. “Estamos muy cerca y muy lejos de un acuerdo”, zanjaba para añadir a la vez confusión y optimismo al actual impasse en la semana en que se cumplía un mes de que Trump impusiera un alto el fuego indefinido.
Además, el propio titular del Ministerio de Exteriores, Abbas Araqchi, revelaba el contenido de una nota remitida a la principal fuerza proxy de la República Islámica, Hizbulá, en la que el titular de la diplomacia iraní dejaba claro que “nunca dejarán de apoyar (…) los esfuerzos en pro de la libertad” supuestamente llevados a cabo por la milicia chií libanesa.
Desde Washington, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, dio muestras de un prudente optimismo, en la línea de lo manifestado en las últimas jornadas por el presidente Trump. “Puede haber noticias más tarde hoy… o puede que no. Espero que las haya”, afirmó Rubio desde Nueva Delhi en el curso de su primera visita oficial a India.
“Hay una posibilidad de que, ya sea más tarde hoy, mañana o en un par de días, tengamos algo que decir”, añadió, subrayando que el presidente Donald Trump prefiere una solución diplomática, aunque insistió en que el asunto “debe resolverse de una forma u otra”. Asimismo, Rubio exigió que Irán entregue su uranio altamente enriquecido, detenga el enriquecimiento y garantice que “el estrecho de Ormuz debe estar abierto sin peajes”.
Fuente: La Razón







