
EEUU admite un ataque «defensivo» en el estrecho de Ormuz mientras Teherán denuncia nuevas acciones y Qatar trata de mantener viva la vía diplomática
Tensión máxima en Oriente Medio ante la posibilidad de que, celebradas las elecciones de medio mandato este martes, las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes lleven a cabo una nueva oleada de ataques contra la República Islámica de Irán siete meses después de que Washington y Teherán alcanzaran un alto el fuego.
Como un anticipo de lo que puede producirse en las próximas horas o días y a pesar de que el presidente estadounidense había asegurado que no habría agresiones antes de los comicios, Teherán daba cuenta en la noche del lunes pasado de cinco explosiones ocurridas en la isla de Qeshm, emplazamiento estratégico en el estrecho de Ormuz, que al cierre de esta edición admitía el propio presidente estadounidense Donald Trump.
«Construyeron infraestructura antiaérea. Les llevó unos dos meses. La vimos construirse. En cuanto estuvo terminada, la atacamos anoche, con mucha delicadeza», explicaba el mandatario este martes a Fox News. «No pretendo matar a mucha gente, pero si tenemos que hacerlo, tendremos que hacerlo. Y ahora mismo somos muy fuertes«, zanjaba Trump.
EEUU sostiene que se trata de una «acción defensiva»
Horas antes, fuentes militares estadounidenses habían avanzado a las agencias y medios de comunicación del país que la acción «defensiva» estaba destinada a la neutralización de una unidad iraní que se disponía a emplear misiles tierra-aire contra un activo de EE UU. Por su parte, Irán aseguró haber derribado otros dos drones estadounidenses sobre Bandar Jamir, cerca de Ormuz, horas después de anunciar el derribo de otro aparato y la captura de dos más.
Además, la Guardia Revolucionaria -unidad de élite e ideológica de las fuerzas armadas de Irán- aseveraba que al menos tres petroleros habían impactado en las últimas horas con minas navales cuando intentaban transitar por el corredor sur del estrecho de Ormuz, al tiempo que reiteraba sus advertencias contra emplear esta ruta «en cooperación con el invasor Ejército de EEUU«.

Entretanto, las autoridades de Qatar, implicado a fondo el pequeño emirato en la mediación, seguían este martes albergando «esperanza» en que los contactos indirectos mantenidos por Teherán y Washington en las últimas jornadas y a la espera de una respuesta estadounidense al último borrador remitido a la Casa Blanca acaben fructificando. «Si no hubiera esperanza, no habría negociaciones. Mientras todas las partes estén comprometidas con trabajar juntas, eso significa que hay esperanza», aseguraba el portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Mayed al Ansari, en declaraciones recogidas por la cadena Al Jazeera.
La oposición israelí carga contra Netanyahu por permitir que EE UU recorte la ayuda militarLa oposición israelí carga contra Netanyahu por permitir que EE UU recorte la ayuda militar.
Sin embargo, las esperanzas expresadas desde Doha se vieron empañadas poco después por las declaraciones llegadas desde Teherán. Mohsen Rezai, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, indicó que «la respuesta de Estados Unidos a los derechos y las reivindicaciones de Irán no ha sido satisfactoria».
«Su gente está ya muy cansada»
A última hora del lunes, el mandatario estadounidense había insistido en declaraciones al portal informativo Axios que no «tiene prisas» sobre cuándo llevar a cabo los ataques contra Irán. «Una cosa o la otra, pero haremos algo, aunque no hay prisas. Los hemos inutilizado financieramente. No tienen dinero ni gasolina y su gente está ya muy cansada», aseguraba el inquilino de la Casa Blanca horas antes desu gran test electoral de mitad de mandato.
Según la crónica de Barak Ravid en Axios, Trump se debate entre tres campos: el partidario de un acuerdo, encabezado por su vicepresidente JD Vance; el que le presiona para «acabar con el trabajo» contra el régimen iraní a través de la fuerza, con el secretario de Defensa Pete Hehseth como máximo partidario, amén del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu; y el que estima que lo más eficaz pasa por seguir asfixiando financieramente a la República Islámica, posición que cuenta con el respaldo del secretario del Tesoro, Scott Bessent, el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
«En las próximas horas, lo más probable es la continuidad de una diplomacia coercitiva, con presión económica y operaciones limitadas, que una ofensiva generalizada. Teherán busca aliviar el bloqueo; Washington pretende traducir esa presión en concesiones que pueda presentar como una victoria», estima a LA RAZÓN el analista político iraní Ehsan Rahimi.
En busca de garantías
«El obstáculo decisivo es la secuencia: quién cede primero y con qué garantías. La mediación ofrece una salida provisional, pero su fracaso elevaría el riesgo de una campaña militar más amplia. Además, un incidente con víctimas podría precipitar decisiones que ninguna parte hubiera previsto. La ausencia de una respuesta inmediata no debe confundirse con una renuncia a la escalada», concluye el investigador doctoral especialista en Irán vinculado a la Universidad de Alicante.
Mientras las capitales de la región se emplean a fondo para evitar una nueva guerra, la situación en Yemen, un conflicto enmarcado en la guerra de Irán y reactivado a raíz del anuncio de bloqueo marítimo a Arabia Saudí por parte del movimiento insurgente chií, los conocidos como hutíes, durante el verano pasado, sigue escalando en la tónica de la última semana. Los rebeldes proiraníes aseveraban haber atacado el aeropuerto de Abha con un dron, alterando el tráfico aéreo, y la base de Khamis Mushait con un misil balístico, reclamando ambos impactos. La coalición saudí, por su parte, revelaba haber destruido otro dron sobre La Meca.
FUENTE: La Razón





