
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
No escribo para agradar, escribo para que despierten
Por: Marisela Gutiérrez
¿Cómo es posible que funcionarios de una misma línea política se presten a recorrer programas y ofrecer ruedas de prensa para destruir públicamente a su propio partido?
Pero así no.
Dice un refrán que “quien corta de su falda, enseña las nalgas”.
Y pareciera que algunos no entienden que exhibir las debilidades internas no los fortalece, sino que deja al descubierto la fragilidad de todos.
¿Será que creen que desacreditando a sus compañeros se convierten automáticamente en mejores funcionarios?
¿Será que entienden la política como una competencia de egos y no como un compromiso colectivo?
Otro refrán dice que “la boca expresa lo que el corazón siente”.
Y muchas veces, lo que dicen de otros termina diciendo más de ustedes mismos.
Los errores existen, sí.
Pero hay formas y escenarios para corregirlos sin destruir la imagen de un partido, de un equipo y hasta de un gobierno.
Las diferencias internas no deben convertirse en espectáculos públicos.
Porque mientras unos intentan lucirse frente a las cámaras, terminan debilitando la confianza de quienes los llevaron al poder.
Criticar no siempre es traicionar, pero hacerlo sin prudencia ni sentido político puede terminar siendo peor que el error que se denuncia.






