
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por Becker Márquez Bautista
La reciente decisión del Poder Ejecutivo, encabezado por el presidente Luis Abinader, de suspender la exploración minera en la zona de Romero es, sin duda, una victoria de la razón y del sentimiento sanjuanero. Sin embargo, la victoria no está completa si solo nos quedamos en el «no». Es el momento de pasar a la ofensiva ambiental. Si hemos sostenido que el agua vale más que el oro, nuestra responsabilidad ahora es garantizar que ese recurso siga brotando de nuestras montañas para las próximas generaciones.
Por ello, propongo un Plan de Reforestación Masivo Provincial: la meta es sembrar 2 millones de árboles entre 2026 y 2027. Tras lanzar esta propuesta en redes sociales, algunos incrédulos cuestionaron su viabilidad vía WhatsApp. Para ellos, y para todo el pueblo, presento el plan respaldado con datos logísticos que demuestran que, con voluntad, es totalmente posible.
La logística de la esperanza: ¿Es posible?
La respuesta es un rotundo sí. Los números nos dicen que San Juan puede transformarse si articulamos una fuerza operativa eficiente:
Rendimiento Técnico: Un sembrador con experiencia en terreno de montaña puede plantar entre 150 y 250 árboles por día. Siendo conservadores y asumiendo un rendimiento de 100 árboles diarios por persona (incluyendo transporte de plántulas y preparación del terreno), el cálculo es claro.
La producción Diaria Necesaria: Para alcanzar 2,000,000 de árboles en un año laboral (aprox. 250 días), necesitamos sembrar 8,000 árboles por día.
Personal Laboral: Esta meta requiere apenas 80 personas fijas, lo que se traduce en la creación de empleos verdes directos para nuestras comunidades rurales.
Este núcleo operativo, reforzado con jornadas masivas mensuales de 2,000 voluntarios, convertiría la meta en una realidad histórica. Si logramos que cada estudiante de nuestros colegios privados y escuelas públicas —bajo la guía del Ministerio de Educación y Medio Ambiente— siembre apenas 20 árboles como parte de su compromiso social de 60 horas, estaríamos movilizando una maquinaria de vida nunca antes vista en el «Granero del Sur».
Una alianza estratégica por la vida y por la sociedad
Este plan no puede ser un esfuerzo aislado de la sociedad civil. Necesitamos que la Presidencia de la República, el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Agricultura y el MINERD articulen sus recursos. Es imperativo potenciar nuestros viveros locales, asegurar la logística de transporte hacia la cuenca alta y, sobre todo, garantizar un sistema de monitoreo para que cada árbol sembrado sobreviva y prospere.
Reforestar la cuenca alta de nuestros ríos y la zona de Romero no es solo un acto ecológico; es un acto de soberanía. Mientras algunos ven en nuestras montañas un botín para extraer y exportar, nosotros vemos una fábrica de agua inagotable que sustenta las habichuelas, el arroz, la leche y los víveres que alimentan a la nación.
El plan está trazado y los datos están sobre la mesa. Los brazos están listos. Solo falta que el Estado Dominicano entienda que la verdadera riqueza de San Juan no se mide en onzas de oro, sino en la profundidad de las raíces de nuestros árboles y en la pureza de nuestros caudales.
¡Es hora de reforestar para el futuro!
¡Agua sí, oro no!.








