
El empeoramiento de la salud del monarca, de 89 años, ha provocado una oleada de mensajes de afecto y preocupación. Desde el primer ministro hasta políticos y ciudadanos aguardan cualquier noticia procedente del Rikshospitalet de Oslo
Noruega se ha despertado pendiente del hospital. Desde que el Palacio comunicó el domingo que el estado de salud del rey Harald había empeorado durante el fin de semana, las redes sociales se han llenado de mensajes de afecto y los medios de comunicación siguen cualquier movimiento alrededor de la Familia Real.
El Rey, de 89 años, permanece ingresado en el Rikshospitalet de Oslo desde el pasado lunes. Inicialmente fue hospitalizado después de haber recibido tratamiento con cortisona por una anemia hemolítica que le había provocado retención de líquidos. El viernes llegó una primera señal de preocupación cuando se anunció que permanecería ingresado durante más tiempo de lo previsto. El domingo, la situación cambió. El Palacio informó de que su estado había empeorado y de que estaba recibiendo antibióticos después de detectarse una infección bacteriana en la sangre.
Hay, sin embargo, un dato esperanzador. Según la Casa Real, Harald está respondiendo al tratamiento y su situación ha podido ser estabilizada. Pero a sus 89 años y después de varios problemas de salud, la prudencia del comunicado no ha conseguido evitar la preocupación.
«Toda Noruega está pendiente del Rey y piensa en él», ha declarado el primer ministro, Jonas Gahr Store, desde Kiev, donde se encontraba este domingo. El jefe del Gobierno reconoció que la situación se había vuelto «algo más seria», aunque destacó que el monarca está recibiendo un buen tratamiento.

Store confirmó además que se mantiene puntualmente informado sobre su evolución. «Mi mayor deseo es que continúe recibiendo un buen tratamiento por parte del excelente sistema sanitario que tenemos en Noruega», señaló. Recordó también que Harald se encuentra acompañado y atendido por su familia.
«Un rey querido y trabajador»
Las palabras del primer ministro han encontrado eco en el resto de las instituciones. Masud Gharahkhani, presidente del Parlamento noruego, ha enviado un afectuoso mensaje al hombre que ocupa el trono desde hace 35 años. «Todos pensamos en Su Majestad y en toda la Familia Real en estos momentos», afirmó. Gharahkhani envió sus mejores deseos a quien definió como un rey «querido y trabajador». Y añadió: «Agradecemos enormemente todo lo que hace por nuestro país».
También Ine Eriksen Soreide, líder del Partido Conservador, le ha transmitido sus «más cálidos saludos». «Le deseo una pronta recuperación. Me alegra que esté recibiendo un buen tratamiento en el hospital y, como toda Noruega, estoy pensando en él».
Fuera de los despachos se percibe también esa inquietud. Junto a los numerosos deseos de recuperación en las redes sociales los ciudadanos expresan sus temores y comentarios. En el foro noruego de Reddit, se repite un mensaje: «Le deseo una pronta recuperación, espero que salga adelante».

Otros usuarios reconocen directamente tener «un mal presentimiento». Y la preocupación ha llevado a algunos telespectadores a preguntarse si debían interpretar como una mala señal que NRK, la radiotelevisión pública noruega, hubiera puesto en marcha una emisión informativa extraordinaria y que los presentadores aparecieran vestidos de oscuro. Otros participantes intentaban rebajar las especulaciones recordando que la presencia de bacterias en la sangre no equivale necesariamente a una sepsis.
Una cadena de achaques
No es la primera vez que Noruega espera noticias de una habitación de hospital. En 2003 Harald fue operado de un cáncer de vejiga; posteriormente ha sufrido diferentes infecciones, intervenciones cardíacas y episodios de hospitalización. En 2024 preocupó especialmente su ingreso durante unas vacaciones en Malasia, desde donde tuvo que ser repatriado en un avión medicalizado después de que se le implantara un marcapasos provisional. Posteriormente recibió uno permanente. El pasado febrero volvió a ser hospitalizado, esta vez durante unas vacaciones en Tenerife, debido a una infección y deshidratación.
Su edad convierte inevitablemente cada nuevo ingreso en motivo de inquietud. También lo hace la particular relación cercana que Harald mantiene con los noruegos. Ha hablado públicamente de las dificultades de su propia familia, ha recurrido al humor para relativizar los problemas y ha defendido reiteradamente su voluntad de continuar ejerciendo mientras sus fuerzas se lo permitan.
De ahí que estos días en los mensajes aparezcan palabras como «folkekjær», una expresión noruega difícil de trasladar con toda su carga sentimental y que podría traducirse como «querido por el pueblo». Es también la utilizada por el presidente del Parlamento para referirse a él.







