
Teherán mantiene como «línea roja» su derecho al enriquecimiento mientras Washington asegura que el pacto para reabrir Ormuz está cerca, aunque aún sin firma definitiva
El tira y afloja que lleva extendiéndose durante meses entre Estados Unidos e Irán podría llegar a su fin este viernes. El presidente Donald Trump ha anunciado una reunión en la Casa Blanca en vistas a resolver de forma inminente el preacuerdo con Irán. Momentos antes de reunirse, el republicano ha ratificado en su red social Truth los puntos esenciales para que Washington llegue a tomar «una decisión final» sobre el conflicto con Teherán:
«Irán debe comprometerse a no poseer jamás un arma nuclear ni una bomba atómica. El estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato, sin peaje, para el libre tránsito marítimo en ambas direcciones. Todas las minas submarinas, si las hubiera, serán desactivadas», ha indicado el presidente Trump.
A cambio, Estados Unidos asumiría las tareas de desenterrar y destruir el uranio enriquecido «en estrecha coordinación con la República Islámica de Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica», ha explicado el inquilino de la Casa Blanca.
Estados Unidos confirmó este jueves un principio de acuerdo con Irán para extender la tregua durante dos meses más y garantizar el paso por el estrecho de Ormuz, un documento por el que las partes se comprometían a iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní, aunque de lado de Irán han evitado dar veracidad a las informaciones sobre este pacto. Sin embargo, el jefe negociador, Mohamed Galibaf, adelantó que «no se tomará ninguna medida antes de que actúe la otra parte. No confiamos en garantías, ni palabras, solo en los hechos».
En paralelo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se ha reunido este viernes en Washington con el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, mediador en las negociaciones con Irán. El encuentro en el Departamento de Estado se produjo antes de que Trump se reúna este mismo viernes en la sala de crisis con la Casa Blanca con su gabinete de seguridad nacional para, según dijo, tomar una «decisión final» sobre el borrador de acuerdo con Irán para poner fin a la guerra iniciada en febrero.
Según las filtraciones conocidas hasta ahora, el supuesto acuerdo incluiría una reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial de petróleo. El plan contemplaría permitir durante los próximos 30 días el tráfico marítimo por los canales del sur mientras las fuerzas iraníes retiran minas y desbloquean otras zonas de navegación. A cambio, Estados Unidos iniciaría un levantamiento gradual de las sanciones económicas impuestas a Teherán y ambas partes abrirían una nueva negociación sobre el futuro del programa nuclear iraní en un plazo aproximado de 60 días.
Sigue la tensión sobre el terreno
Sin embargo, pese al aparente avance diplomático, sobre el terreno la tensión continúa muy presente. Esta misma noche Irán ha seguido lanzando misiles, demostrando además que mantiene operativa parte de su estructura militar, pese a las afirmaciones previas de la Casa Blanca sobre el debilitamiento de sus capacidades. Teherán incluso ha llegado a asegurar que ha derribado un avión militar estadounidense, algo que la administración Trump niega categóricamente, aunque sí reconoce haber interceptado cuatro misiles iraníes.
En una entrevista televisiva, Donald Trump evitó confirmar si el acuerdo está realmente cerrado y advirtió de que un pacto «que no sea bueno para Estados Unidos» supondría su límite definitivo. El presidente estadounidense volvió además a reivindicar la superioridad militar de Washington frente a Irán y aseguró que las fuerzas iraníes han quedado seriamente debilitadas tras las últimas operaciones militares.
Por su parte, el vicepresidente JD Vance reconoció que todavía no existe un acuerdo definitivo, aunque insistió en que las conversaciones están «muy cerca» de culminar con éxito y destacó especialmente los avances para reabrir el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, Naciones Unidas mantiene su preocupación por la escalada y ha pedido a ambas partes que respeten el alto el fuego y eviten nuevos enfrentamientos que puedan agravar aún más la inestabilidad en Oriente Próximo.
Fuente: 3N







