
Por Martín Bolívar Rosario Campusano

En mi segundo día aquí, me levanté muy temprano, no por el Jet Lag, sino por un gallo que tenía el reloj adelantado y cantaba a las 5:00 am, así lo hizo siempre y fue como era el primero en salir de la cama.

Desde mi base era muy fácil el traslado hacia todas partes, principalmente al noroeste del país, por lo que este fue nuestro primer destino en visitar y arrancamos rumbo a Montecristi, con varios propósitos, siendo uno de ellos comer chivo en uno de los restaurantes de la carretera hacia esa gran ciudad.
El lugar escogido por mí fue un restaurante en el municipio de Hato del Medio, donde cominos chivo guisado y chivo horneado; acompañado de: arroz con habichuelas, moro de guandules, plátano frito, yuca o batata; además de cerveza y refrescos para bajar esta comida lo mas fácil posible.

Estando en el restaurante, que está ubicado al lado de la carretera, vimos un espectáculo de película de Holiwood, el cual consistió en un ciudadano haitiano corriendo desesperado y huyendo de la policía, y dos policías en un motor tratando de darle caza. El haitiano, joven y fuerte, corría como un loco, y los policías sacando lo mejor de su moto; al lado del restaurante hay una finca cercada y el haitiano brincó la cerca y se introdujo en la finca; lo propio hicieron los policías aunque no pudieron cruzar el motor y siguieron su travesía a pies, pero el haitiano, mucho mas rápido, se les perdió y luego vimos como los policías tuvieron que salir con las caras largas y el cuerpo cansado de tanto correr, punto para el haitiano.
Seguimos nuestro recorrido, yo esperaba ver el enorme cultivo de Sábila que había dejado en el cruce de Guayubín y muy grande fue mi sorpresa al no verlo allí; me dio pena ya que era un buen centro de empleo para la zona, está totalmente abandonado.
Sigo mi recorrido y la vista y la cara se alegraron de nuevo al ver los grandes arrozales de la zona, sentí nostalgia al recordar lo mucho que pude en su momento contribuir al buen desarrollo de este cultivo con mis asesorías a los productores de esa y otras zonas del país.

Llego a mi destino final, la provincia de Montecristi, no tiene cambios en su estructura, sigue imponente con sus casa tradicionales y sus calles rectas con muchos vehículos principalmente motores; es una ciudad donde el calor se hace notar en cualquier época y es así como decidimos tomar unos helados, aunque no en cualquier lugar, fuimos al principal monumento de la ciudad y visita obligada para todos los que visitan este pueblo: El Reloj, que ese día estaba lleno de personas que participaban en una feria que se celebraba allí.
Sigo mi ruta establecida y llego a Las Salinas, uno de los principales centros de producción de sal del país, hice un recorrido por sus canales, pude volver a ver el proceso de como se produce la sal ya que siempre están funcionando todos los pasos de esta: nivelación del terreno, llenado con el agua del mar, secado de esta mediante evaporación, recogido y almacenamiento de la sal. Siempre me ha fascinado ver como el hombre ha podido llegar a este producto y lo hace uno de los lugares que siempre visito y que recomiendo ver a todo el que vaya a esta provincia.
Continúo el camino hacia una de las montañas mas emblemáticas del país: El Morro, con su figura característica parecida a un camello acostado. La verdad es que esta es una de las mejores vistas de montaña que tiene la República Dominicana, sin temor a equivocarme.

Paso por el Club Nautico y visito el muelle antes de seguir hacia la playa del Morro; actualmente esta ha sido remozada en cuanto al lugar para que sea accesible de una mejor manera para los ciudadanos: hay vigilancia a cargo de la policía turística, se controla el paso y hay que pagar para entrar (150 pesos para el aparcamiento), este está equipado con vestidores, duchas y aseos, todo muy bien cuidado; luego está el paseo de madera hecho para llegar lo mas próximo a la playa siempre imponente con rocas blancas al inicio, seguidas de una arena mas bien rojiza y su pequeña isla con forma de bota situada a la izquierda de la playa. Sobre las 6:00 pm, la policía turística solicita a los bañistas que se muevan a la derecha ya que con la subida de la marea hay posibilidad de accidente por la fuerza de las olas y la presencia de las rocas en ese lado, es cuando hay que moverse al lado derecho donde no hay rocas pero las olas siguen con su potencia.

Finalmente llega el momento de regresar al refugio y de dejar Montecristi con la esperanza de volver otra vez, hasta luego.







