
Por Martín Bolívar Rosario Campusano

Llegamos a nuestro tercer día y seguimos la ruta establecida, por tanto tomamos la carretera que va desde Hato del Medio, Montecristi hacia Estero Hondo y que nos lleva a dos maravillosos lugares que hace unos años eran desconocidos y que ya están siempre repletos de turistas nacionales y extranjeros: Punta Rusia y La Ensenada, dos playas que son prácticamente piscinas.
En la ruta hacia ellas cruzamos por maravillosos senderos que nos presentan montañas y en ocasiones nos permiten ver el mar desde ellas, en estos días no había mucho sol, aparenta que hay una bruma producto del polvo del Sahara y hay una claridad un poco rara.
La primera parada es en Punta Rusia, es un lugar de pescadores, y se pueden observar muchos botes que ya han llegado de sus faenas en el mar, sabemos que normalmente trabajan en las noches y madrugadas, nosotros llegamos temprano y todavía no hay muchas personas. Claro que con nuestro grupo cualquier lugar ya tiene gente, somos 11 y nos movemos mucho.
El agua de esta playa tiene una temperatura excelente, solo entrar a ella y sentir un placer extraordinario; es una playa con arena blanca y completamente cristalina, les recomiendo ir allí. También desde ella es que salen las excursiones hacia la isla en medio del mar y muy conocida en todo el país: Cayo Arena, sin embargo ese día no había posibilidad de ir hasta ella, por lo que la dejamos para otro día.

Prácticamente al lado está la que es para mí la mejor playa del país, La Ensenada, se paga un aparcamiento de 150 pesos por todo el día, pero seguido uno llega, hay varios de los encargados de los chiringuitos ofreciendo sus servicios, para que uno se siente a consumir. En realidad todos ofrecen lo mismo: sillas y mesas en la orilla de la playa, comida hecha en sus cocinas que generalmente es pescados y mariscos, también tienen pollo (siempre hay alguien que tiene alergias), y los botes que te llevan arrastrados en: Guineos, Sombreros, etc…y música por supuesto, esta es un problema ya que cada uno tiene su música preferida y se oye muy desordenado.

La playa de la Ensenada, siempre tiene buena temperatura y como ventaja hay varias, siendo la principal el ser para toda la familia ya que regularmente no tiene oleaje ni corriente que te arrastren. Puedes también dejar de preocuparte por los que no saben nadar, ya que no tiene mucha profundidad, caminas cientos de metros hacia dentro y no te vas a sentir con miedo. En los chiringuitos si así lo prefieres solo consumes la comida, y en cuanto a la bebida puedes llevar la de tu preferencia en tu neverita particular.

Los precios me parecen correctos y los productos que sirven del mar son bien frescos ya que los pescan ellos mismos, es muy solicitado el pez Cotorra que es uno de mis favoritos ya que tiene buen sabor.
Aquí el tiempo parece no pasar, hemos llegado a las 11.00 horas y de repente ya eran las 19:00, pasaron 8 horas como si nada, siempre me ha pasado igual, es una de mis playas favoritas y no lo puedo negar, sin embargo hay que seguir el recorrido, los días van pasando y falta mucho por hacer.







