
El equipo que más movimientos realizó durante la agencia libre y uno de los más activos del mercado de cambios no ha visto convertirse en triunfos todos sus esfuerzos.
Los Toros del Este llegaron a la temporada 2023-24 del béisbol invernal dominicano con una plantilla balanceada, impulsada por los movimientos realizados durante la agencia libre de su recién llegado gerente general, Jesús Mejía Armenteros, y con la proyección tener una buena campaña. Ahora, faltando diez partidos para el final de la serie regular, los Toros se encuentran fuera del Round Robin, a cuatro juegos del cuarto lugar, dándoles méritos suficientes para ser considerados la decepción del año en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM).
Podríamos descartar al pitcheo abridor como una de las razones detrás de la mala temporada. La efectividad colectiva del grupo designado para iniciar partidos es de 3.70, la mejor de la campaña, con un promedio de hits y bases por bolas por entrada lanzada (WHIP) de 1.29, también el mejor entre los seis equipos. A esto se le debe sumar que los abridores taurinos son líderes en ponches (135), en victorias (11), en entradas lanzadas (180) y los contrarios apenas les batean para .241, el promedio colectivo más bajo contra cualquier grupo de abridores en lo que va de campaña.
Tampoco se puede responsabilizar a los relevistas de los problemas del equipo. El bullpen taurino tiene la misma efectividad que el grupo de lanzadores abridores con 3.70, aunque en solo 172.2 entradas, siendo el cuerpo menos trabajado en lo que va de año. Son cuartos en WHIP, aunque se mantienen cerca al de sus abridores con 1.36 y son segundos en ponches con 182. El descontrol ha sido su principal enemigo, siendo líderes en transferencias con 116.
La causa que más fuerza tiene para explicar la precaria situación de los Toros es el bateo del conjunto. Tras 40 partidos de serie regular, los ahora dirigidos por Mendy López (luego de la salida de Lino Rivera), arrastran los bates con apenas 77 hits en 362 turnos con corredores en posición anotadora para un promedio de .213 (34 puntos por debajo del promedio de la liga). Otra muestra de la desaparición de los bates naranja es que lideran el campeonato con la menor cantidad de carreras remolcadas luego de 2 outs (62), hablando en términos simples, el bateo oportuno es inexistente.
A diferencia del resto del equipo, los bates de Aneury Távarez (.286) y Ronny Simón (.321), mantienen latente la esperanza de que despierte la ofensiva de la escuadra mamey. Simón lidera la liga en carreras anotadas (31) y OPS (.900) entre jugadores con al menos 35 partidos disputados en el año. Está empate en primero en hits conectados (45) y empate tercero en jonrones (4). Tiene 14 bases robadas y 26 bases por bolas recibidas, números que en caso del conjunto taurino pasar al “todos contra todos”, lo colocaría en un hipotético carril de adentro en la carrera por el premio de Jugador Más Valioso de la serie regular.
En la mayoría de los casos, las expectativas superan la realidad, pero si somos honestos sobre el material con el que han contado los Toros desde inicio de la temporada frente a los resultados obtenidos, debemos admitir que la ausencia del “Torolío” es lo más decepcionante de la actual ciclo de la pelota invernal dominicana.
Fuente ESPN






