
La diplomacia regional se emplea a fondo para evitar la escalada mientras EEUU continúa los preparativos para un eventual ataque contra infraestructura nuclear del régimen
Horas críticas para Irán, que aguarda la decisión de un presidente estadounidense, Donald Trump, herido por la derrota republicana en las elecciones de medio mandato, un revés que el propio mandatario y su vicepresidente JD Vance reconocen vinculado a la propia guerra contra la República Islámica.
La diplomacia de la región, con Qatar a la cabeza, se emplea a estas horas a fondo para evitar una nueva escalada mientras, después de haberse reunido con su equipo de asesores en materia de seguridad por primera vez desde los comicios, Trump avisaba el jueves de que habrá novedades «pronto».
«Preferiría no destruir el resto del país, si fuera posible, pero quizá tenga que hacerlo. Pronto lo sabrán», admitía el presidente estadounidense en su enésimo mensaje de amenaza a las autoridades iraníes.
El CENTCOM se prepara para una ofensiva
Entretanto, el Comando Central de EEUU (CENTCOM) culmina los preparativos para una posible ofensiva aérea coordinada a gran escala contra instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas y arsenales de misiles a la espera de recibir nuevas órdenes, según revelaba el digital estadounidense «Axios», incluida la llegada a Europa de un avión de reconocimiento especializado RC-135U Combat Sent y el traslado a Israel de un importante número de aviones de carga pesada C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense.
Una información del británico «The Times», ampliamente recogida por medios en la región, aseguraba que las autoridades iraníes habrían repartido en las últimas horas tabletas de yodo entre la población cercana a instalaciones nucleares guiadas por el convencimiento de que el macizo de Kuh-e Kolang Gaz La, más conocido por su nombre en inglés, Pickaxe, puede ser objeto de uno de los primeros grandes ataques.
A pesar de los temores a una nueva oleada de ataques, Teherán se mantiene públicamente firme y desafiante. No en vano, el líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, hacía esta semana mofa de los resultados de las elecciones de medio mandato al asegurar que «el colapso de EEUU se ha acelerado» tras conocerse la derrota republicana. Por su parte, el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes aseguraba ayer que responderían atacando objetivos estadounidenses «sin restricciones geográficas» de ser nuevamente agredidos.
Qatar insiste en mediar
Qatar insiste en las últimas horas en que las dos partes se comprometan con un borrador que exigiría a EE UU en el día siguiente de su aceptación a levantar el bloqueo naval y liberar algunos de sus fondos congelados. Por su parte, la República Islámica habría de cursar invitación formal a la Agencia Internacional de la Energía Atómica a fin de que esta envíe inspectores a instalaciones nucleares dañadas por los ataques estadounidenses e israelíes. En el segundo día después de alcanzarse el acuerdo se produciría la reapertura del estrecho de Ormuz como paso previo a que las partes comenzaran de nuevo a negociar sobre el futuro del programa nuclear iraní.
Este viernes, el ministro de Exteriores de Egipto pedía a las partes flexibilidad a fin de evitar una nueva escalada bélica en la región después de mantener una conversación telefónica con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, quien poco después abordaba la situación regional con el jefe de la diplomacia emiratí, Abdullah bin Zayed al Nahyan.
Lo cierto es que Teherán insiste en las siete condiciones que ya delineara el pasado mes de septiembre: el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las agresiones militares, la suspensión total de las sanciones, la liberación de los activos iraníes congelados, el respeto por un alto el fuego en todos los frentes, compensaciones por los daños causados por la guerra y la retirada de las fuerzas militares de EEUU de Oriente Medio.
FUENTE: La Razón




