
Teherán avisa de que cualquier ataque israelí en suelo libanés u ocupación continuada de su territorio será considerada a partir de ahora una violación del acuerdo alcanzado con la Administración Trump
Como tantas otras veces en su historia contemporánea, Líbano convertido una vez más en campo de batalla de una guerra que para muchos de sus ciudadanos no era la suya, pondrá también a prueba el camino de la paz regional tras el anuncio de este domingo del acuerdo alcanzado entre EEUU y la República Islámica de Irán cuya firma se espera este viernes en Suiza.
Mientras Teherán insiste en que el alto el fuego con carácter inmediato vinculado al memorando de entendimiento incluye Líbano, un país exhausto que encadena una crisis tras otra desde hace años, Washington pide contención a los líderes israelíes en su enfrentamiento contra Hizbulá. Entretanto, Benjamin Netanyahu y su gobierno han mostrado una y otra vez su oposición a la retirada de tropas de su vecino del norte alegando que su guerra no concluirá hasta la derrota definitiva de la más importante de las milicias proiraníes en Oriente Medio. «Nos quedaremos allí todo el tiempo que sea necesario para defender nuestro país», zanjaba el líder conservador.
No en vano, las tropas israelíes ocupan tres decenas de localidades repartidas por todo el sur libanés (en un área que representa entre el 8% y el 10% del país levantino). Aunque desde finales de 2024 mantenían varios puntos estratégicos cercanos a la frontera, fue el 16 de marzo pasado cuando el Tsahal inició su invasión terrestre a gran escala.
Trump: «Israel ha de ser más responsable en Líbano»
Con el telón de fondo de una relación compleja que se ha ido tensando en las últimas semanas, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseveraba este martes tras su encuentro con el emir de Qatar que el primer ministro de Israel «ha de ser más responsable» en Líbano, para añadir que «no está contento» con la invasión israelí del sur del país de los cedros y la manera de abordar la actividad de la fuerza paramilitar chií. Por si fuera poco, el mandatario norteamericano ha sugerido que «si Israel no es capaz de hacer el trabajo» con Hizbulá «sin matar a todo el mundo», «entonces él. Por su parte, Irán advertía a través de su Ministerio de Exteriores de que cualquier ataque israelí en suelo libanés u ocupación continuada de su territorio será considerada a partir de ahora una violación del acuerdo alcanzado con la Administración Trump.
Desde Beirut, el secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, ha expresado su «profunda gratitud» hacia Irán tras el anuncio del acuerdo y advirtió de que no aceptará la libre acción militar de Israel. La oficina de comunicación del movimiento chií aseveraba haber recibido garantías de Irán de que exigirá la retirada de las tropas israelíes del territorio libanés en la siguiente fase de conversaciones con EEUU.
También desde la capital libanesa, el presidente del Parlamento, Nabih Berri -perteneciente al chií movimiento Amal- había afirmado el lunes que el acuerdo de paz entre Irán y EE UU contempla una retirada israelí gradual de 60 días del sur del Líbano, cuyos detalles aún no se han hecho públicos oficialmente. Al preguntársele qué garantías hay de que Israel cumplirá los términos de cualquier acuerdo, Berri respondió: «Este acuerdo trasciende al Líbano y su cumplimiento no puede incumplirse, como ocurrió con el acuerdo de 2024, porque el presidente estadounidense Donald Trump se lo ha atribuido».
Israel sigue bombardeando
El actual impasse, con un acuerdo de paz que permite tanto a Hizbulá -como a la República Islámica- apuntarse el tanto de haber salido airosa de una campaña bélica que comenzara allá por el mes de septiembre de 2024 pone al primer ministro Netanyahu ante el espejo. A corto plazo, los choques entre las fuerzas israelíes y Hizbulá continuarán. No en vano, el Ejército israelí bombardeaba varios puntos de la gobernación de Nabatiyeh y del caza de Tiro, en sur de Líbano. Ello no impidió que miles de familias dejaran sus refugios improvisados en el área metropolitana de Beirut para colapsar las carreteras del sur del país.
La experiencia de los últimos meses -el último ejemplo el bombardeo del Dahiyeh beirutí cuando el acuerdo con Irán estaba a punto de anunciarse- hace difícil, en fin, creer que el primer ministro israelí, que volverá a los 76 años a ser candidato en las elecciones generales de octubre, pueda resistirse al incumplimiento de las exigencias del acuerdo en el frente libanés. Además, desde su perfil de X en hebreo, el Ejército israelí informaba en la tarde de la «interceptación de varios cohetes lanzados por Hizbulá hacia la zona donde operan las fuerzas israelíes en el sur de Líbano».
Fuente: La Razón







