
El joven adquirió la localidad en 2018 por casi un millón y medio de dólares tras perder una apuesta
El problema de la despoblación sacude a todo el mundo. Con la esperanza de un futuro mejor, los jóvenes dejan atrás las zonas rurales para mudarse a las grandes ciudades. Por ello, cada vez son más los pueblos fantasmas que se convierten en vestigios de una vida pasada. Ejemplo de ello es Cerro Gordo, una localidad minera de Lone Pine, en las montañas de California.
La zona de EEUU estaba completamente deshabitada hasta que, en 2018, Brent Underwood la compró. Todo comenzó como una broma entre amigos, pero finalmente se acabó convirtiendo en una apuesta que le acabó costando al joven 1.4 millones de dólares. Así, después de la enorme inversión, intentó darle una nueva vida a la zona.
Sin embargo, a pesar de sus sueños, la realidad fue completamente diferente. Underwood llegó al pueblo en marzo de 2020 con la intención de asentarse, al menos, durante unas semanas. Pero lo que tenía que haber sido algo temporal se acabó convirtiendo en seis años de aislamiento.
Como así destacó, allí no hay ni agua corriente ni cobertura. Aunque, como confesó, no se arrepiente de su compra. Así, durante todo el tiempo acabó cuidando a las viviendas históricas del lugar, pues el clima es de lo más extremo. Al estar situado a 2.499 metros del nivel del mar, en invierno la nieve arrasa a su paso.
«Dejé una vida cómoda, con un buen departamento, un gran grupo de amigos y una familia que me apoyaba, para irme al medio de la nada e intentar resolverlo«, confesó en una entrevista paraPeople. Y es que la tienda más cercana está a dos horas de camino y apenas tiene recursos.
Aunque no siempre fue así. El pueblo se fundó en 1865, tras el descubrimiento de plata, plomo y zinc. De hecho, en su mayor época de esplendor llegó a tener 4.000 habitantes y ser un referente en la producción de plata en el estado. Porque, cuando el mineral se acabó, la localidad acabó perdiendo a todos sus habitantes.
Actualmente, el joven es el único residente junto a sus animales. Además, ha construido un hotel donde piensa acoger a todos los turistas que quieren conocer la zona. Porque no solo ha reconstruido varios edificios, sino que les ha dado una vida completamente diferente. La que fuera la dinamitera del pueblo es ahora una biblioteca, la tienda es un museo y las cabañas un estudio de grabación para artistas.
Un proceso arduo, pero con el que no podría estar más orgulloso, como así demostró a través de redes sociales. Solo en TikTok cuenta con más de tres millones de seguidores, cifras que se asemejan a las cuentas de Instagram o YouTube, donde también cuenta con vídeos de todo el proceso. «Espero trabajar en Cerro Gordo por el resto de mi vida», destacó para New York Post La entrada al lugar cuesta 20 dólares los fines de semana y está abierto al público de 9 a 17 horas.
FUENTE: 20 Minutos







